domingo, octubre 04, 2009

Twenty Three

Al borde del cumpleaños estoy, y no representa ninguna emoción.

¿Por qué? no lo sé.


Es una edad sin ton ni son, supongo. Tus obligaciones son más fuertes que tus inspiraciones.


Luchas por terminar la carrera, por hacer bien tu trabajo, por no gastar la quincena los viernes, y por mantener la línea (o en mi caso, recuperarla).


La salud, el carro, la casa, la tarea, la familia, los amigos. Todo te absorbe.

Qué mejor regalo que la tranquilidad. Qué mejor regalo que celebrar en silencio, que recibir un abrazo de los seres QUERIDOS, y no los seres adquiridos.

Pasar un rato agusto, y enfrentar al año que sigue (al final siempre pensamos que el año próximo será mejor).

Pero no estoy triste, ¡oh no!


Sólo estoy pensando. Y cuando pienso me pongo serio.

Miro atrás, y me doy cuenta que he perdido mi buena ortografía, que ya no puedo alcanzar notas agudas, que mi flexibilidad es igual a la de un roble, y que mis músculos son tan firmes como la gelatina. Pero no todo está perdido.

Por el contrario, tengo mucho. Amigos, familia, escuela, trabajo.

Al borde de mis 23 puedo decir, que he llevado una buena vida. Debo decir que he descuidado a Betox un poco. Quiero decir que pretendo conquistarme a mí mismo de nuevo.

Al borde de los 23 es más fácil analizar la vida, y más difícil hacer la tarea.

Ahora que lo pienso, tener 23 no es tan simplón. Son 23. Uno más que 22, dos menos que 25. Pero 23. Y sólo pienso tenerlos durante un año, no más.

Se aceptan abrazos (El 8 de octubre).

2 comentarios:

Lúthien Ringëril dijo...

ya me hacía falta leerte, qué bueno leerte por aquí otra vez, espero más posts, que sea el primero de muchos!!

te debo tu abrazo proximamente =D

Lúthien Ringëril dijo...

no me abandones!!!
atte. tu blog